¡Adiós! ¡Hasta luego!


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16 Jan
16Jan


“No te preocupes, ahora tienes una excusa para viajar.”  Esa es la frase que más escucho o leo para darme consuelo ante esta separación. Ojalá fuera así de fácil.  La realidad es otra muy distinta pues aquí no estábamos hablando de viajes, sino de la separación física de una de las personas más importantes de mi vida, mi mejor amiga, la adoración de mi pequeña.  ¡Es mi hermana y ahora estará muy lejos!  No, no se trata de viajar ni de que tengo una excusa para ir a un lugar nuevo. Estar juntas es lo mejor que podemos hacer, disfrutar tiempo juntas aunque sólo estemos sentadas una al lado de la otra. Llegar a mi casa y no tener a alguien con quién hablar de nuestras cosas o salir a dar una vueltita a la manzana.  Se fue. Se fue con un buen hombre y harán su vida en el lugar que siempre soñaron: Holanda.  Juntos comienzan una nueva aventura que sé disfrutarán al máximo.  Una aventura en el viejo mundo, cerca de grandes y hermosas ciudades y países. Sin lugar a dudas una aventura sin igual. Pensarás que soy egoísta, pero no es así.  Sí desearía poder tenerla más cerca, obviamente.  Sin embargo, estoy muy feliz pues es todo lo que ella siempre soñó.  ¡Creo que mejor!  Pero nada compensa el vacío que tiene mi corazón. 

“Tengo algo para ti, mi princesa. No es la gran cosa y no vas a entender pero es para que no me olvides.”, le dijo a Jetsy mientras le entregaba una foto de ellas el día de su boda. Ambas lloramos sabiendo el gran significado que eso representaba.  “No te olvides de mi.”, le dijo. A lo que contesté que eso no pasaría. ¡Por nada en la vida permitiría que algo así sucediera! Ellas son muy unidas, ella es la persona en la que más confío para cuidar de mi hija, es su madrina, su mejor amiga.  Jetsy la extrañará sin entender bien por qué Tití no está.  La llamará e irá directo a su cuarto a procurarla, pero Tití simplemente no está. Casi dos días han pasado y cada vez que salimos a casa de mis papás Jetsabella coge una película e inmediatamente viene acompañada del nombre Tití.  Era su rutina ver una película juntas mientras comía.  Me duele en el alma pues aunque yo le explique ella no logra entender del todo que su tití está lejos y que pasará un tiempo largo antes de volverse a ver.

Pocas semanas antes de partir, Jetsabella la llamó por su nombre. Mi hermana sabía que iba a escucharla decir Tití antes de partir.  Desde ese momento todo es con Tití.  En estos último días estaban más unidas que nuca. Jetsy la procuraba más de lo normal, como si supiera que una separación vendría. 

Este adiós fue uno de los más dolorosos en nuestras vidas y más cuando nos une la persona que es una de las más importantes en nuestras vidas, mi hija. Y a pesar de que ya tengo fecha para vernos de nuevo, nada, nada, nada puede hacer que el dolor disminuya.  El tiempo pasará y el sufrimiento será menos a medida que pase el tiempo, pero pasarán muchos meses antes de que esta herida sane.  Sólo tengo en mi mente su cara de tristeza y llanto, el fuerte abrazo que nos dimos y le dio a nuestra princesa y ese último adiós mientras partía a mi casa.  ¡No puedo esperar a volver a verla y pasar tiempo juntas; las tres! 

Kazahira 

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