Mini Vacaciones


19 Dec
19Dec


Habían pasado unos días fuertes de trabajo. Realmente necesitaba un "break", así que empaqué maletas y ¡adiós!


Luego de pasar toda la noche sufriendo el tener que haber dejado en el hotel a mis retoños lanudos me dispuse a levantarme temprano pues mis amados padres pasarían a recogernos a las 5:45 a.m. Realmente no había dormido mucho, así que durante el camino iba como zombie de Walking Dead. Coloqué todos nuestros paquetes en la maleta y a caminar. Para mi sorpresa no había fila en TSA, así que nos fuimos a desayunar al "hotspot" boricua: El Mesón. Las personas me miraban como objeto extraño; al parecer no habían visto a una madre cargando con una maleta, cargador, bulto de espalda y bebé todo a la vez (jajaja).  Comí a la velocidad de la luz mientas le daba desayuno a la baby y nos fuimos. Hicimos la mini fila en TSA y para nuestra suerte BOOM! Pasaron todos los viejitos, personas con envases no permitidos, niños que no querían entrar, personas con pasajes invertidos, personal en adiestramiento que todo lo hacían con una calma que desesperaba, en fin, una cosa bella. Llega nuestro turno y ¡taran! tienen que revisar mi maleta. ¡¡¡Es en serio!!! Bendito Magic Bullet... Luego de pasar aproximadamente 20 minutos en espera, algo que fácilmente pudo haber tomado 10 minutos logro salir de esa pesadilla para meterme en otra. Le dije a misma: Mejor entra por esta fila y así no tienes que bajar hasta JetBlue... ¡error! Cuando miro mi teléfono era el Gate A1. ¡En serio! Voy caminando casi corriendo con todos mis paquetes y muchachita. Gracias a Dios que había desayunado. Caminé y caminé, corrí, se me cayeron las cosas, las recogí, volví a caminar, corrí nuevamente y llegué con la lengua por fuera, sin sentir mis piernas, me dolía la espalda y quería llorar. Me atienden rápido y me dan el tan anhelado asiento. Vuelvo a darle comida a la baby para que no me llorara por hambre y ella decide no comer mucho y solo gritaba aaaaaaaba (Mickey en español). Fui la última en entrar. Gracias a la asistente que se portó tan amable conmigo y me registró las maletas en la correa y me sacó ese gran peso de encima. Entrando al avión me cambian de asiento a uno mejor, A3.. ¡gracias Dios! "Jetsabella por favor pórtate bien." Parece que ella no me escuchó o algo salió mal porque esa niña no paró de molestar en casi todo el vuelo. Piso, piso, piso, piso, un poco de leche, piso, piso, tiro los papeles, piso, piso... la tercera pesadilla del día. Logro dormirla ya casi llegando a MCO y pude descansar como una hora. Llegamos y todo perfecto hasta que no aparecía el car seat. ¡Qué bello es todo! Espero sentada tranquila, me llama marido y me dice que llegará a las 4 o 6. ¡Qué! ¡Yo llegué a las 12:30! Espero pacientemente mientras Jetsy se manifestaba en el piso. Luego de un tiempo razonable, me dispongo a preguntar dónde estaba el car seat. No había llegado al lugar cuando lo veo, allí en una esquina, solo y triste. Voy a colocarlo en la maleta cuando ¡baaam!, maleta rota y ya no se queda parada sola. ¡Algo más! Nadie me ayudó pese a que me veían sufriendo con mi hija en brazos para poder poner el bendito car seat en la maleta. Como buena titana lo hice sola, queriendo mandar a volar la maleta con todo y car seat. Luego de esa odisea comí y esperé que marido llegara. 


Luego de esas pesadillas en los aeropuertos pasamos unos días hermosos, llenos de risas y experiencias únicas. Jestsabella disfrutó cada segundo de su viaje. Amó los animales en Sea World, se disfrutó cada show que vimos y en las máquinas que nos montamos. Contrario a andar solos en pareja, con ella fue algo tan diferente y hermoso. No íbamos a dejar pasar nuestro deseo de montarnos en las montañas rusas, así que nos intercambiamos para poder montarnos. Nos tiramos la tradicional foto con Santa Claus y la verdad es que yo estaba más emocionada que Jetsy. ¡Es que realmente era el verdadero Santa! Tan bello y hermoso, quería abrazarlo. Admito que tuve que contener las ganas de sentarme en su falda y que me sacaran una foto sola con él.  Jetsy vio las luces, decoraciones, animales y todo lo que ella ama.




 En Disney fue diferente... ¿podía estar más lleno? No, no podía. Sin embargo, eso no fue impedimento para que no hacer filas para las atracciones que ella podía estar. ¡Fue hermoso verla tan feliz! Jamás pensé montarme en Dumbo o en Aladín.  La verdad es que lo haría una y otra vez contar de ver esa felicidad en su carita. Lamentablemente parece que Mickey y Minnie estaban también de vacaciones porque jamás los vimos. Sin embargo, no fue necesario verlos para que mi hermosa niña la pasara bien. Fueron unos días que quedarán en nuestra memoria por siempre.



Estuvimos en casa de un gran amigo y de mi cuñada y nos trataron tan bien que era difícil decir adiós. De regreso a casa la historia fue otra. Pese a las largas filas en TSA (HORRIBLES), la baby se portó de maravilla. Allí hicimos filas de 20 a 30 minutos. Her-mo-so. Nos cambiaron de gate. Todo tan bello, caminando de un lado a otro como machina de fiesta patronal; del 8 al 1, buscando comida, buscando un asiento, hablando con el gate agent, buscando el pasaje... Peeeero contrario a la primera vez, Jetsy no molestó para nada y durmió tooooodo el vuelo. ¡Ella estaba tan feliz! Una vez el avión comenzó su marcha, su rostro se iluminó y señalaba todos los aviones, las nubes, los pajaritos...Ella solo sonreía.  



Volvería a pasar por todo lo que viví contar de ver esa alegría en su mirada. Por ella lo hago, por verla feliz. No tengas miedo de viajar con tus pequeños, realmente vale la pena. Esos momentos no vuelven y por más pequeños que sean, en ese momento que estés con ellos y visiten lugares y creen memorias será feliz. Después de todo no existen límites para los que aman viajar. 


K.

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